Sala Caracol: carta abierta en apoyo de la industria musical

Madrid, a 30 de septiembre de 2020,

 A raíz de los problemas que está padeciendo la industria musical, ocasionadas por la crisis de la COVID-19 —y otras plagas como los capitales y fondos buitre, carentes de escrúpulos con tal de llenar sus bolsillos a costa de liquidar bienes sociales y culturales—, ha llegado el momento y la hora de hacer un llamamiento a todos/as los que trabajamos por y para la música, directa o indirectamente (somos muchísimos) con el fin de auxiliar a: locales, promotores, empresas, sonido, luces y audiovisuales, técnicos, contratación, pipas…. Sirvan estos como ejemplo, porque hay muchos más sectores implicados. Y, cómo no, sin olvidar a los músicos sin el caché y los royalties de las figuras principales. Tenemos el deber de luchar por nosotros mismos, especialmente por los compañeros que ven amenazada su subsistencia, Se les hace muy difícil para continuar adelante, ya que sus ingresos vitales provenían casi en exclusiva de las giras y los directos. 

¡RECAPACITEMOS! Siempre lo damos todo, sabemos perfectamente lo que es el fracaso, la caída, y levantarnos dignamente. Elegimos una profesión muy dura e ingrata, lo sabíamos de antemano mucho antes de saber que la legislación laboral, las administraciones y los gobiernos nos dejarían desamparados. Pero a pesar de nuestro padecimiento, continuamos peleando por mantenernos en pie, porque hay infinidad de gente que nos espera y necesita. Y porque, como alguien dijo, “la música no se toca”. 

Somos reyes y esclavos, lideramos y alimentamos la resistencia de millones de personas. Adalides tenaces, no callamos ante las injusticias. hemos combatido el hambre, las guerras, la discriminación racial, la violencia de género… Hemos recaudado fondos para inmensidad de causas, con éxito. ¡Colegas, hay que hacer algo,nos lo debemos! Pero esta vez, ¡POR NOSOTROS!

 

Somos pacientes, tenaces y constantes, y ya no podemos esperar más mientras los gobiernos e instituciones prometen soluciones y ayudas que acaban de llegar. Abandonemos esta parálisis. Necesitamos la colaboración colectiva de la totalidad: el ejemplo y la valía de los que han triunfado, las ganas y el coraje de los que luchan a contracorriente para no ahogarse. ¡HAGAMOS PIÑA! Reedifiquemos el espacio que nos dio estimulo y alas, lejos de desahucios carroñeros.

El aislamiento y esta pesadilla no pueden durar eternamente, es cuestión de piel. Añoramos esos directos donde nacimos, disfrutamos y alguien nos descubrió. Donde la música se impregnó del calor del público. La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión.

Con Euterpe en el mascarón de proa, pongamos rumbo hacia un futuro diseñado por nosotros mismos. Ha llegado la hora de dar un paso al frente sin titubeos ni cobardías. 

Ahí donde llega todo, y donde todo comienza, canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva 

¡UNÁMONOS! Hay camaradas que lo necesitan más que nunca, no les abandonemos a merced del oleaje. Lancémosles un salvavidas.

La vida sin música sería un error, es el lenguaje de la Humanidad. El alimento del alma. 

Es tiempo de reinventarnos, de unirnos, de poner en marcha toda nuestra solidaridad y creatividad, ¡a tope! El enemigo de Shackleton en su expedición a la Antártida no fue el hielo, sino la moral de sus tripulantes. 

LACARACOL, ¡PONE A DISPOSICION TODOS SUS MEDIOS!

 

Brindamos a todos nuestro espacio, gestión, etc. para cualquier iniciativa. Se necesitan ideas, ganas, valor, coordinación y no perder nunca de vista la meta final: que la música en directo siga sonando. No basta con escuchar la música; hay que verla.

¡SIN MÁS DEMORA!

 

 

Sala Caracol
Open Letter in Support of the Music Industry
 

In the aftermath of the misfortune that the music industry is undergoing as a result of the COVID-19 crisis—and other scourges like the unscrupulous vulture capitals and funds, aimed at filling a handful of pockets at the cost of liquidating social and cultural assets—the time has come to appeal to absolutely everyone directly or indirectly working in and for the music industry (there are many of us) in order to help: venues, promoters, companies, sound, lighting and audiovisual technicians, booking, roadies…. These are just an example, because there are many more sectors involved. And we must not forget musicians who lack the status and royalties of the biggest names. We have a duty to fight for ourselves, especially for our colleagues who are seeing their livelihoods threatened. It is very difficult for them to carry on, since their daily bread used to come almost exclusively from tours and live shows.

LET’S GET BACK ON OUR FEET! We always do our best and we know all too well what it means to fail, fall down and then get up again with dignity. We chose a very tough and thankless profession, and this we knew long before finding out that labor laws, the public sector and governments would leave us abandoned and helpless. We carry on fighting to stay on our feet, because there are countless people who need and rely on us. And because, as someone once said, music shall remain.

We are kings and slaves and we lead and feed the resistance of millions of people. Tenacious champions, we are never silent in the face of injustice. We have fought hunger, wars, racial discrimination, gender violence… We have successfully raised funds for countless causes. Colleagues, something must be done, we owe it to ourselves! But this time, IT’S ABOUT US!

We are patient, determined and resilient, and we cannot wait any longer while governments and institutions promise us solutions and help that never arrives. Let us break this deadlock. We need the collective help of the whole: the example and courage of those who have triumphed; the will and the strength of those who swim against the tide to avoid drowning. LET’S COME TOGETHER and rebuild the space that inspired us and gave us our wings.

This nightmare of confinement cannot last forever; it is a matter of time. We long for those stages where we were born, found enjoyment and were discovered. Where the music was enriched with the warmth of the public. Music is synonymous with freedom, to play what you want and how you want, as long as it is worthwhile and contains passion.

With Euterpe as our symbol, let’s set course for a future of our own design. The time has come to move forward without hesitation or trepidation.

There it goes all, and where it all begins, song that has been brave, new song will always be

LET US UNITE! There are friends who need us today more than ever. Let’s not abandon them to the mercy of the waves. Let’s instead throw them a lifeline.

Life without music would be a mistake. It is the language of Humanity. The food of the soul.

It is time to reinvent ourselves, to unite and to activate all our solidarity and creativity! Shackleton’s enemy on his expedition to Antarctica was not the ice, but the morale of his crew.

LACARACOL IS MAKING ALL ITS RESOURCES AVAILABLE!

We would like to offer everyone our space, time, etc. for any initiative. It is time for ideas, enthusiasm, courage, coordination and to never lose sight of the final goal: for live music to continue to be played. For music to be listened to is not enough; it must also be seen.

WITHOUT FORTHER ADO!
                     

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